Europa intensifica su guerra a los fitosanitarios en agricultura: «Su uso será la última opción»

Si eres agricultor y lees estas líneas ya sabes que cada vez dispones de menos fitosanitarios para controlar plagas, enfermedades o malas hierbas. Y en los próximos años deberás afrontar un profundo cambio de mentalidad y encontrar alternativas más respetuosas con el medio ambiente para proteger tus cultivos.

La Comisión Europea lo acaba de poner por escrito. Ha presentado su esperada propuesta para reducir de forma generalizada el uso de plaguicidas en el marco de la estrategia de la Granja a la Mesa. Aseguran que su utilización excesiva supone un riesgo para la salud de todos los ciudadanos y, en especial, para los agricultores que son los que aplican estos productos.  

El plan tiene una filosofía clara: el uso de los fitosanitarios químicos en agricultura debe ser “el último recurso” una vez se han agotado otras herramientas de control seguras, según expusieron el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, y la comisaria de Salud, Stella Kyriakides. Por cierto, el comisario de Agricultura, Janus Wojciechowski, no participó en la presentación. 

El objetivo no es pequeño. Se quiere reducir el consumo de plaguicidas de forma gradual en cinco años para alcanzar una disminución del 50% en 2030. Esta es la propuesta inicial que ahora deben negociar los Estados miembros. Cada país tendrá que ajustar sus objetivos y se dejará cierta flexibilidad, aunque en ningún caso, dijo la comisaria, la cifra será inferior al 35% en 2030. 

Una parte del descenso en el consumo de plaguicidas llegará por su prohibición total en las denominadas áreas sensibles, esto es, en núcleos más bien urbanos. La Comisión plantea que parques, senderos, lugares de paseo o zonas alrededor de los colegios estén libres de plaguicidas. 

Frans Timmermans y Stella Kyriakides 

Sistema alimentario europeo en riesgo

La propuesta se iba a presentar en marzo, pero se interpuso por medio la guerra en Ucrania, explicaron los representantes de la Comisión. No obstante, Timmermans matizó que algunos países ven la guerra como la excusa perfecta para frenar las medias del Pacto Verde europeo bajo el argumento de que se pone en riesgo la seguridad alimentaria, “cuando es la crisis climática la que está poniendo en riesgo nuestro sistema alimentario a largo plazo”. 

La Comisión Europea considera que se debe actuar ya -“si ahora no es el momento, ¿cuándo?”, se preguntó Timmermans- y expuso estas claves para justificar la medida que tratará de reducir la pérdida de biodiversidad en Europa: 

  • Polinizadores. La mitad de las tierras de cultivo en Europa tienen déficit de polinizadores, cuando el 75% de los cultivos dependen de ellos para producir los alimentos.  El 10% de las especies de abejas y mariposas en Europa están al borde de la extinción, y el 33% de ellas están en declive.
  • Salud del suelo. El 30% de los suelos agrarios se encuentra en mala situación.
  • Fenómenos graves adversos cada vez más frecuentes. Tormentas de granizo, sequías…
  • Desperdicio alimentario. El 26% de los alimentos se desperdician. “Antes que incrementar la producción hay que reducir el desperdicio”.
  • El coste de no hacer nada es más caro y provocará reducir aún más la biodiversidad. 

“Este es el futuro de la agricultura aunque muchos agricultores no lo creen hoy porque sus ingresos están bajo presión, pero tratamos de darles un futuro a ellos y a sus hijos, que podrán seguir en la profesión”

Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea

¿Cuáles son las alternativas a los herbicidas?

La Comisión Europea plantea las siguientes alternativas para reducir el uso de fitosanitarios químicos en la agricultura:

  • Agricultura de precisión y nuevas tecnologías: la modificación del caudal de las boquillas, los sensores de maleza… permiten ya una reducción de herbicidas. Según un estudio del Parlamento Europeo, la agricultura de precisión puede disminuir un 20% el uso de fitosanitarios sin afectar a los rendimientos ni a los costes.
  • Rotación de cultivos. Para disminuir la presión de malas hierbas. 
  • Control biológico. Incremento de productos alternativos como el uso de microorganismos beneficiosos a través de bioestimulantes y biofungicidas, área en el que se están produciendo importantes avances. 
  • Controles mecánicos. Avances en robots mecánicos que permitan un deshierbe mecánico de los cultivos. 
  • Fitomejoramiento. Variedades de cultivos resistentes o tolerantes al ataque de insectos o hongos.
  • Alternativas químicas de bajo riesgo.
  • Aumento de la agricultura ecológica.

Tanto Timmermans como Kyriakides defendieron que estas medidas persiguen dar un futuro “sostenible y creíble” a los agricultores, que deberán recibir apoyo financiero a través de la PAC con las medidas de los eco-regímenes o los planes de desarrollo rural, y justificaron su práctica en el amplio respaldo que existe entre los ciudadanos europeos.

Otro debate será cómo repercute todo ello en el coste de los alimentos. Veremos.

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