¿Es la agricultura vertical el futuro?

Grandes compañías de todo el mundo se han lanzado a realizar inversiones en agricultura vertical. O, al menos, en anunciar grandes proyectos como este reciente de Upward Farms que planea construir en Pensilvania la que sería la mayor estructura de este tipo en el mundo, de 23.000 m2. 

Los defensores de la agricultura vertical siempre recuerdan dos datos relevantes: que la población mundial no para de crecer (podría llegar a 9.700 millones en 2050) y que las personas siguen concentrándose en las ciudades: según Naciones Unidas ya lo hace el 55% y en 2050 siete de cada diez personas vivirá en una ciudad. 

Pero, ¿puede la agricultura vertical sustituir a la tradicional? ¿Es rentable? ¿Contamina más o menos? ¿Qué cultivos se pueden producir? Y lo que es más relevante, ¿puede contribuir a abastecer alimentos a esas ciudades superpobladas que se prevé que existan en 2050?

Luces led sobre lechugas en un sistema que combina combina la acuicultura de peces con la hidroponía

Qué es la agricultura vertical 

Agricultura vertical, cultivo o granja vertical, vertical farming… distintos nombres para referirnos a cultivos hechos en bandejas apiladas hasta el techo, dentro de una estructura cerrada en zonas urbanas o cerca de las ciudades, donde todos los factores (agua, temperatura y luz) están bajo control. 

La principal diferencia con los invernaderos ultratecnológicos de Holanda es que, en el caso que nos ocupa, los cultivos se apilan en bandejas y, normalmente, los proyectos se hacen en ausencia de luz natural. Pero no siempre. Este novedoso proyecto de la empresa española Novagric propone una instalación vertical sin iluminación artificial.

En cierto modo el modelo de agricultura vertical está inspirado en los invernaderos inteligentes de Holanda, donde se combina todo tipo de tecnología para controlar la ventilación, la humedad, el riego, la calefacción, la iluminación, la fertilización… como puedes escuchar en este podcast de Agroperiodista sobre el futuro del modelo holandés: un invernadero eléctrico 100% autónomo sin presencia humana.

Ventajas y desventajas de la agricultura vertical 

Los beneficios de la agricultura vertical parecen claros: en menos espacio se producen más alimentos, lo que incrementa el rendimiento entre 20 y 30 veces más. Además, los cultivos se desarrollan durante todo el año y se produce un menor consumo de agua (normalmente por hidroponía por lo que el agua se reutiliza). Sus defensores también explican que al tratarse de un ambiente totalmente controlado, ocurren menos plagas y enfermedades y por tanto, disminuye el uso de fitosanitarios.

Otra de sus ventajas es que se cultiva en los núcleos urbanos y, por tanto, se reduce el transporte y las emisiones de CO2. Pero los estudios indican que, en la actualidad, el elevado coste energético de estas instalaciones (7 días / 24 horas) no compensa la reducción de emisiones lograda en el transporte. 

Además de la elevada inversión inicial y de la mano de obra, otro de sus principales inconvenientes es que hasta ahora solo se pueden producir algunos cultivos. Sobretodo hortalizas de hoja (lechugas, espinacas…) o plantas aromáticas. Parece imposible cultivar especies como trigo, ¿no? De hecho, en un estudio de la Universidad de Cornell señala que una barra de pan de trigo cultivado con este método costaría 23 dolares.

Cultivado directamente en el supermercado

Sí es una realidad el cultivo en supermercados. Algunas cadenas, por ejemplo en Dinamarca, ya ofrecen a sus clientes ensaladas cultivadas en sus propios establecimientos. Crecen en sus estanterías y te las llevas a casa listas y frescas. O esta otra propuesta de la empresa Groots para el cultivo en casa, similar a una pequeña jardinera sin tierra, vertical y automatizada.

Futuros empleos: agricultor vertical

Los desafíos de la agricultura vertical

Es cierto que existe un entusiasmo inversor con inversiones multimillonarias en todo el mundo. En Japón, por ejemplo, ya existen más de 200 granjas verticales. No obstante, el informe de la consultora IDTechEX “Vertical Farming 2020-2030” indica que se han producido importantes bancarrotas. 

Los costes de la energía, la mano de obra, la automatización, el cultivo en contendores o el desarrollo de la iluminación LED forman parte de los retos de un sector en pleno desarrollo y crecimiento que nos ha cambiado la mirada sobre la agricultura, con una visión más futurista y tecnológica. Parece claro que la agricultura del futuro seguirá siendo horizontal… pero también vertical.

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